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De fiesta con un narco.

¿Qué paso?

acontece que fui a casa de una amiga un viernes porque me invitó a quedarme con ella y ella me dijo que el otro día íbamos a ir a una cabalgata que es la que se hace allá por Veracruz que es la más famosa donde van todos los caballos.

¿Cuándo paso?

Creo que es el Día del Caballo o algo así, que la celebran en la orilla de la playa. Que creo que es la de Chachihuacán si no me equivoco. El chiste que yo no sabía si iba yo a ir porque me dijo que íbamos a ir con su padrino.

Ella siempre dice que era su padrino y que es su padrino. Y yo no lo conocía hasta ese entonces. Entonces ya llegó el otro día, que hoy era sábado, y lo estábamos arreglando y todo y estábamos esperando a otra amiga que iba a llegar.

¿Cómo paso?

la muchacha y estábamos ahí en la sala esperando a que nos salgaran para que me la pasaran por nosotros. Y ya le avisaron a ella que sí, nos salimos de la casa, ya nos atravesamos la carretera y ya para llegar a donde estaban las camionetas porque estábamos como nosotros estábamos en la casa hacia Xalapa y ellos iban como para rumbo a Veracruz. Entonces teníamos que cruzarnos. Ya en eso nos cruzamos y justamente cuando yo vi las camionetas pues sí me sacó mucho de

onda porque no es como que normalmente vayas a convivir con gente así. Y eran pues camionetas grandotas, o sea, caras finas. Y eran dos camionetas, en una era donde iba el padrino, por así decirlo.

El mero narco. El mero narco. Y ya en la otra iban los que trabajan con él, donde llevaban el remolque de los caballos. Y donde iba el señor llevaban un racer y cosillas así. Entonces ya nos subimos con él y adentro de la camioneta pues iba manejando el mero mero, el padrino. Y ya al lado de él iba otro señor y atrás iban

otros dos. Porque eran de esas camionetas que son del asiento del que maneja, el otro acompañante. Y atrás eran como de varios asientos, entonces pues estaba grandota. Y ya nos subimos y ahí pues íbamos todos platicando y así.

Pero pues yo sí me llegué a sentir incómoda porque pues ahora sí era gente con la que uno no convive. Y ya iban, así como haciéndome plática y todo. Porque pues ahora sí los señores ya conocían a mi amiga y a la otra, pero a mí no.

Entonces me iban preguntando cosas, de dónde era, cómo me llamaba, cuántos años tenía y así. Y pues como que desde ahí yo ya sentía como algo rarito. Porque después ellos empezaron a platicar como en clave, por así decirlo.

 

Porque eso ya apenas lo vine a captar hace poco. Cuando decían que estaban transportando pollo blanco y plantas verdes y cosas así. Entonces como que usaban sus claves de ladrón para saber cómo dónde transportaban, cuánto vendían y así.

Y cuánto les pagaban. Entonces pues ahí como que se me hizo raro lo que yo dije. Tampoco con vender pollos logras tener todo esto.

Pero yo no sabía hasta qué tanto lujo iba a llegar el señor. Yo nada más puse las camionetas que tenía caballos y así. Pero no sabía en realidad lo que tenía.

Entonces ya cuando llegamos allá, pues llegamos a la cabalgata y todo. El señor se bajó, estuvo en los caballos y nos dijo que nos podíamos subir y todo. Pero yo la verdad no me quise subir. Y estuvimos en la camioneta y en el racer. Nada más ahí atrás de ellos, en lo que iba la cabalgata. Y de ahí nosotros nos fuimos a esperar donde dejaban todos los carros.

Con las cosas donde transportaban los caballos. Y hasta que él llegó porque dijo que ya el caballo estaba muy cansado. Y evidentemente porque el señor estaba gordísimo. Siento que cuando ves a un narco siempre es muy gordo y feo.

Entonces para ese rato me estaban como que diciendo que el señor quería conmigo. O sea, el mero padrino. Que me estaba tirando la onda y todo y que le

hiciera caso. Pero yo la verdad no porque me daba asco. O sea, cuando solo verlo de así gordo y eso, pues me da mucho asco.

Y ya el señor pues cada rato era como que me abrazaba y me decía cosas. De que estás muy bonita y así. Pero pues yo no. O sea, no le hacía caso. Y ya en eso nos

fuimos a comer. Ahí pasamos a Rinconada a comer garnachas.

Y ya estábamos ahí. Llegamos a Rinconada y para eso mi amiga se enojó. Porque dijo que su padrino le estaba poniendo más atención a Micaela. Y no se sabía cómo que me saqué de onda. Le dije que no, que no se enojara por eso. Que bajáramos a comer. Y ella en ese inicio se puso que no. O sea, como a mal copiar. Porque iba tomando y no sé, como que eso se puso muy pesada.

Y ella se enojó. Y ella dijo que ya se iba. Y ya pues yo me bajé.

El señor dijo que no le hiciéramos caso. Que bajáramos a comer y ya ahorita arreglamos ese problema. Y ya pues yo fui a comer. Esta niña dijo como que se iba. Y ya estábamos ahí. En eso yo le marqué a mi hermana. Porque yo ya me sentía incómoda de estar con gente que no conocía. Entonces le marqué a mi

Hermana. Y me dijo que agarrara un carro. Pues ahí donde hubiera un… ¿Cómo se dice donde están los carros? Un terminal. Para poder agarrar uno. Y que me viniera a dejar a miradores o eso. Y ella me veía a ella. Y ya le dije que sí, que ahorita yo voy a agarrar el carro. Y ya estaba yo terminando de comer.

 

Y el señor lo trajo hasta como… De esas personas que pasan cantando a los locales. Y eso, para que me cantaran canciones. Ah, como un trío. Y que me

cantaran canciones así de amor. Y todo. Y me abrazaba y me decía que comiera.

Fue de los momentos más incómodos y asquerosos que pude haber pasado. Y ya estábamos Ahí. Y la otra muchacha también seguía ahí. Pero estaba como con otro viejito. O sea, es que eran puros… Eran el padrino que ya estaba viejito. El otro que iba al lado de él. Que ya estaba viejito también. Y otro era un muchacho

jovencillo.

Como ponle que… En esa edad con la que yo tenía eran como unos… Dieciséis, diecisiete por ahí más o menos. Y el chavo iba como de esa edad. Y el otro era un chavo ruco. O sea, ya era señor, pero no tan joven, tan viejo. La mayoría eran mayores de edad. Ajá, la mayoría eran mayores de edad. Y ya la otra muchacha estaba con otro viejillo.

Y el chiste que acabamos de comer. Nos fuimos en la camioneta. Y para eso le hablaron los otros. Que eran los trabajadores del señor. Que la otra muchacha se quería subir a la camioneta. Para que la llevaran. Y el señor no se la quería llevar. Porque dijo que se había puesto muy pesada. Y yo le dije que sí. Que se la llevaran porque se me hacía mala onda que la fueran a dejar. O sea, a pesar del show que hizo.

Pues que se la llevaran. Y ya pues él dijo que sí. Que la subieran a la camioneta y

todo. Ya cuando íbamos en camino. El señor me dijo que sí quería yo. Que ellos me llevaban a mi casa

Para que ya no estuviera yo ahí con ella. Porque se iba a poner otra vez pesada. Y yo le dije que sí. Que nada más pasaba yo por mis cosas. Ahí a la casa de mi amiga. Para ya irnos.

Me dijo que sí. Que pasáramos. Al momento de que pasamos.

La niña se bajó de la otra camioneta. Iba detrás de mí. Y pues le iba a empezar a decir que no me fuera de su casa. Que me quedara con ella. Que no sé qué. Que ya estaban viendo las cosas.

Y yo de tanto y tanto. Le dije que sí, que estaba bien. Que yo no me iba yo a ir.

Entonces salí y le dije al señor que yo no me iba yo a ir con él. Que me iba a quedar aquí en la casa. Y ya en eso le hablaron a la otra niña.

Con la que yo me estaba quedando con mi amigo. En ese entonces. Y ya le dijo que sí. Vamos a un rancho con él. A seguirle el desmadre el after. Y para eso ya

eran como las... En lo que llegamos ya eran casi como las 10, 11 de la noche. Por ahí. Entonces ya era tarde.

 

Y yo la verdad yo no quería ir. Y ella me sentía como incómoda. Y ya. Le dije a ella que yo no quería ir. Pero ella me dijo, no, pues vamos un ratito. Y le dije, bueno,

pues ya. Entonces fuimos. O sea, subimos a la camioneta. Y primero fuimos a la casa del señor.

Y para eso cuando íbamos entrando. Nos dijeron, pues. Si te saca de onda porque está grande. La entrada y todo. Y todavía nos dijo, así como, no te vayan a bajar de la camioneta. Porque los cocodrilos están sueltos.

Y yo sí me saqué de onda. Y yo, así como, ¿qué? ¿Cocodrilos? Y ya dijeron, no, sí, sí hay cocodrilos aquí. Pero apenas están haciendo este... Como que... Donde van a estar su área y todo eso. Entonces cuando prendieron la camioneta. Justamente estaban enfrente de nosotros todos. Ahí como acostados en el césped.

Y sí estábamos a cambio. Porque sí comían como que la polilla. O así.

Y ya como que sí me sacó de onda. Y ya pues bajaron los caballos. O bajó la otra gente y así. Y ya nos dijeron que. Que ya nos íbamos a ir. Para eso ya.

Enseñaron la camioneta. Y nos fuimos por el rancho. Pero era un rancho este. Allá por... Si fueras hacia... El Chico. No. Aquí en Lencero. Hacia dentro. Como si fueras hacia allá. Pero bien escondido.

Casi llegando como. A donde está Pemex. O sea, se veía Pemex de atrás. Entonces no... Casi llegando a la autopista. Entonces sí estaba bien escondido. Y ya este... Para eso en lo que íbamos llegando. Pues había que ir para atrás. Había como más ranchillos. Yo sentí que era de narcos por allá.

Porque pasaban un montón de camionetas. Y pues todas oscuras. O sea, muy raro todo. Y el rancho estaba bien escondido. O sea, no era como que pudieras salirte fácilmente. Caminando o eso. Estaba muy muy escondido. Y ya este cuando

llegamos. Estábamos ahí con ellos y el señor pues. Igual o sea seguía, así como tirándome la onda. De que en el momento le iba yo a dar un beso.

O así. Porque se supone que las chiquillas con las que iba. Me habían dicho que ahora si era pues uno para cada quien. Un viejito para cada quien. Ah un viejito

para cada quien. Pero yo le dije que no. Porque a mi la neta nunca me han gustado los viejitos. Entonces este fue una de las muchachas.

Me dijo que. Que este. Que le hiciera caso que porque él te daba todo lo que uno quisiera. O sea, tanto dinero. O así cosillas. Porque yo las veces pasadas que salí con el. Y me metí con el y todo. A mi me dio mucho dinero.

Y me compró cosas. Y yo, así como me saqué de onda. Y ya le dije que no. Que yo no quería eso. Y ya ahí el señor a cada rato me intentaba abrazar. Me intentaba

besar.

 

Y que si quería esto. Que si quería lo otro. Pero yo siempre le decía que no. Y ya para eso. Este. Yo me fui al baño.

Porque ya me sentí. Bien cómoda estando afuera con ellos. O sea, de que a cada rato era muy encimoso. Y así. Y ya me metí al baño. Y este.

Y para eso. O sea, al momento de que yo entré al baño. La verdad como que

agradecí. Porque me empezó a bajar. Pero yo no llevaba toallas ni nada. Entonces me fue a ver una amiga. Y me dijo. Que si quieren algo. Porque van a ir a comprar. Y ya le dije que me traigan unas toallas. Porque me estaba bajando. Y ya me cargaron eso.

El chiste que ya me quedé yo en el baño. Hasta que llegó la gente de comprar y eso. Entonces ya llegaron me dieron las toallas. Salí del baño. Y todavía el señor. Se me acercó y me dijo. ¿Es en serio que me está bajando? Es porque no quiere estar conmigo. Y yo me le quedé viendo. Y le dije. No, si me está bajando. O sea, no es mentira.

Y me dice. Pues a mi no me importa que te esté bajando. Yo si me meto así contigo y fue como que ay que asco. O sea, se me sacó mucho de onda eso. Y dije. Ay no que horror. Y como me dio como cosita. De que estuviera tan encimoso. Mejor le hablé a un amigo. Porque pues era de mi confianza. O sea, de que cualquier cosa que necesites. Pero por eso no estaba aquí cerca. Me dijo que estaba lejos.

Entonces que no podía ir conmigo. O sea, conmigo. Pero me dijo que se iba a quedar en llamada conmigo. Por cualquier cosa. Y ya como yo me fui un poquito retirada de donde estaban ellos. Me quedé hablando con mi amigo.

En eso el señor se puso bien pesado. Y empezó a disparar al aire. Así bien enojado. Que dijo que o sea que habían traído otra vieja. Que no se iba a meter con él que la fuerza quería estar con alguien. Y ya fue como que su pancho. Y ya este. Cuando yo me saqué de onda. O sea, por los disparos y todo. Yo dije no mames. O sea, nos van a matar aquí. Y ya este. Me acerqué ahí a donde estaba.

Y ya el señor ya se había ido bien enojado. O sea, los había dejado ahí. Y ya estaba el otro viejito. Que estaba con una amiga. Y la otra no estaba. Entonces yo me saqué de onda y la fui a buscar.

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