Danzar a través de la maternidad

Se podría pensar que lo más complicado de ser bailarina y madre se encuentra en el cuerpo, sin embargo, la performer oaxaqueña Celtzin Vargas, compartió que para ella no fue así.
Durante su primer año de la licenciatura en danza contemporánea la maternidad llegó y su vida cambió para siempre, pero de una manera que nunca imaginó, este hecho no fue impedimento para seguir sus planes dentro de este arte del movimiento.

Los compañeros de su grupo se asombraban por las cosas que podía hacer y seguía haciendo estando embarazada. Parió un viernes, y para el lunes ya estaba retomando sus clases habituales.
La parte emocional fue en la que más repercusiones hubo. Sobre esto, Celtzin compartió: “El hecho de tomar decisiones, ¿voy a hacerlo o no lo voy a hacer?” La seguridad que tenía para defender sus tendencias y posturas dentro de la danza cambió.
Ahora, con un título y todo el futuro por delante, busca investigar los discursos que la mueven para crear una autoetnografía y dejar precedente de su caso. “No me define ser madre, pero aporta algo diferente, no puedo observar las cosas como antes”.

